August, 13 2012, La Nación - Argentina

Cómo traer cosas del exterior sin viajar y sin apelar al correo

News Title

A la hora de buscar algo que no se consigue en el país, todo comienza con el boca en boca: una persona se entera que alguien debe viajar al exterior, y una detallada lista de compras comienza a circular entre el residente y el pasajero, con artículos que van desde dispositivos electrónicos hasta libros y algún que otro antojo como golosinas y chocolates.

Basado en la confianza mutua, este tipo de encargos son usuales entre amigos o conocidos, que buscan ser una alternativa a los envíos puerta a puerta (más allá del agobio que puede significar a quien se ofrece a hacer de transporte). En algunos casos, además, las restricciones de ciertas tiendas online a la compra de productos con las tarjetas de crédito nacionales impiden que libros, indumentarias y otros productos lleguen al país.

Sin embargo, no siempre se cuenta con algún amigo dispuesto a cumplir con nuestro pedido, y es allí donde Canubring busca posicionarse como una plataforma que permite conectar a los interesados por adquirir un producto de cualquier parte del mundo con aquellos viajeros predispuestos a rescindir un pequeño lugar en su equipaje para cumplir con los pedidos, a cambio de una contribución económica.

Las tarifas las definen las partes por su cuenta, teniendo en cuenta el costo del producto, su tamaño y peso, si pagará impuestos al entrar al país de destino y la comisión que desea obtener la persona que hará el transporte. En el sitio, además, recomiendan comprobar siempre el contenido del paquete que se llevará en las valijas.

"Todo comenzó hace tres años, cuando me tuve que trasladar a Madrid por trabajo, y aún estando allí me di cuenta de lo útil y necesario que era este servicio", le relató a LA NACION Sebastián Cussen, fundador de Canubring. "Todo el tiempo necesitaba cosas de Chile, gastaba mucho en servicios de courier, hasta que empecé a usar Facebook para coordinar y cumplir con mis necesidades", agrega, desde España, este ingeniero chileno.

El funcionamiento de Canubring se basa en la oferta y demanda de encargos, en donde los viajeros anuncian su disponibilidad en el sitio, y los compradores los contactan para coordinar el pago del pedido.

"En principio, uno de nuestras preocupaciones eran las reglamentaciones aduaneras, pero hasta ahora nuestros usuarios no tuvieron problemas para cumplir con sus entregas", y agrega que Canubring ya cuenta con más de 28.000 usuarios, de los cuales el 50 por ciento son de Chile.

"Esto se debe a que nuestros primeros esfuerzos se enfocaron en mi país de origen, y luego en el resto de la región. Sin embargo, en este corto tiempo (el sitio comenzó hace cuatro meses) hubo un gran adhesión de usuarios provenientes de Argentina y Venezuela", y notó cómo el servicio se extendió por el resto de la región sin mayores esfuerzos.

La flexibilidad de Canubring fue algo que sorprendió a su fundador, que esperaba que sus usuarios demandaran smartphones y otros dispositivos similares.

"En un principio pensé que el foco eran los envíos de dispositivos electrónicos, pero notamos que hay una gran diversidad entre los requerimientos de los usuarios con artículos especiales que no consiguen en sus países de residencia, e incluso otros lo utilizan para alcanzar una documentación o adquirir medicamentos especiales", explica Cussen.

Con un perfil típico de un emprendimiento tecnológico, Canubring sólo cuenta con tres empleados, y apuntan en el primer año a dar a conocer el sitio y crear una sólida base de usuarios. En el mediano plazo evalúan comenzar a cobrar una comisión sobre el costo que establece el viajero para cumplir con el encargo.

Tras el apoyo que tuvo en primera instancia en su país de origen con iniciativas de apoyo a emprendedores como Startup Chile , y luego de ver la repercusión que tuvo la plataforma, Cussen decidió renunciar a su antiguo trabajo y ahora se encuentra a tiempo completo con Canubring. Su próximo objetivo es participar en las rondas de inversión en Silicon Valley y sumar cuatro empleados más para establecer una oficina en Estados Unidos.

"Hace cinco años para un emprendimiento basado en América latina era casi imposible llegar a Silicon Valley, pero ahora el panorama es diferente. Existen inversores interesados en apoyar las propuestas que surgen en la región, y ahí es donde los proyectos provenientes de Argentina, Brasil y Chile ganan mucha fuerza", explica Cussen